Tras las
recientes huelgas protagonizadas por trabajadores de varios sectores
por el alto precio de los carburantes, es obvio que la industria del
automóvil debe ir pensando otras soluciones alternativas a la gran
dependencia que la sociedad de consumo tiene del petróleo.
Una buena iniciativa es la que presenta Volvo Cars,
cuyas fábricas ubicadas en Suecia y Bélgica recurren únicamente a la
energía hidroeléctrica en un gran gesto de apoyo a las energías no
contaminantes.
La marca automovilística Volvo demuestra un mayor respeto por la
naturaleza habiéndose planteado una alternativa a la gasolina y
buscando fuentes de energía que produzcan un efecto inocuo en el clima.
Los generadores hidráulicos suecos y belgas llegan a producir una media
de 1000 Gwh (gigavatios hora), hecho que logra que estas fábricas
puedan librarse de sus anteriores altos consumos de combustible
derivado del petróleo. 'Hemos avanzado tanto en este sentido que en la
actualidad casi no dependemos del petróleo como fuente de energía',
comenta Magnus Hellsen, vicepresidente primero de fabricación de Volvo
Cars.
No es la primera vez que Volvo es pionero en una acción pro medio
ambiente, ya que desde hace más de 25 años la empresa ha llevado a cabo
diversos proyectos con el fin de centrar su atención en las energías
alternativas. El primero, y quizá por eso uno de los más importantes,
fue utilizar en 1982 parte del calor residual que producían las
refinerías colindantes como calefacción en su fábrica de Torslanda.
Seis años más tarde, en 1988, Volvo apostó también por el gas natural y
actualmente están trabajando para sustituirlo por biogás renovable.
De este modo Volvo no sólo contribuye a cuidar el planeta, sino que
ahorra hasta un 30% en el consumo de energía repercutiendo
significativamente en la cuenta de gastos anual de la compañía.