En la carrera de que busca el máximo respeto por el medio ambiente, el fabricante francés ha apostado por su prototipo 307 Hybride HDi.
Esta berlina compacta está animada por un motor 1.6 con filtro de
partículas, alimentado por combustible B30 (mezcla de gasóleo y del 30%
de biodiesel).
El motor de combustión se asocia a un motor
eléctrico, un convertidor, un conjunto de baterías de alta tensión y
una electrónica de control específica. La transmisión es cosa de una caja de cambios manual pilotada y el vehículo está equipado también con un sistema Stop & Start, que detiene el motor en las paradas.
Esta tecnología híbrida permite asociar en ciudad y
en carretera las cualidades de la motorización Diesel a las del motor
eléctrico, en particular en condiciones de circulación urbana o para
las aceleraciones, maximizando el rendimiento. Así, el 307 diesel
híbrido emite a la atmósfera tan sólo 74 gramos de CO2 por kilómetro, parte de este de origen vegetal y no fósil.
La tecnología híbrida con motores térmicos (de combustión interna) parecen una solución muy factible a corto plazo
para disminuir las emisiones contaminantes y el consumo de combustible,
cada día más caro. Estas medidas, en conjunción con los esfuerzos de
fabricantes como BMW o Kia
por maximizar el rendimiento sin recurrir a sistemas híbridos,
conseguirán importantes ahorros de cara al bolsillo, nuestros pulmones
y, en general, al entorno.
Habrá que esperar un poco para saber el resultado que dio el francés en esta singular competición.