
Diseño y tamaño han conseguido que la
presencia del nuevo Ibiza ocupe más espacio a la vista; también ha
aumentado sus posibilidades como coche, aunque quizás lo cuestionable
sea una pérdida de identidad puramente urbana.
ESPEJO DEL ALMA
Curiosamente,
Donckerwolke ha dibujado una silueta tradicional, contra la tendencia
de los nuevos coches que no sólo crecen a lo largo, sino también a lo
alto y ancho. Pero el Ibiza es prácticamente igual en esas dos últimas
direcciones, y se da el caso de que siendo el Ibiza el coche más largo
de la categoría, también
es el más bajo. Además, el Ibiza ha tenido el privilegio de estrenar
una nueva plataforma denominada PQ 25, que el consorcio Volkswagen ha
desarrollado para este segmento y que el futuro Polo también lo
utilizará.
La nueva base ha mantenido su configuración
anterior, basada en sencillas columnas McPherson delanteras y un eje
torsional posterior y, las mejoras vienen por una huella de pisada algo
mayor, no significativamente en la batalla -que ha crecido 7
milímetros- pero sí por los 3 centímetros que gana en ambos anchos de
las vías. Además, ha aumentodo la rigidez torsional y la resistencia a
la flexión de la carrocería. Todo esto se acompaña de frenos y ruedas
más grandes, y a pesar de ello, Seat anuncia una reducción del peso
final de unos 50 kilos por la llegada de nuevos aceros de alta
resistencia.
¿SPORT ECOLÓGICO?
Centrándonos en la
versión 1.9 TDi de la prueba, destacamos la aspereza y rumorosidad
-conocida de este motor- que, con un coche nuevo se hace más incómodo.
Esto es una batalla perdida incluso en la marca premium (Audi) del
consorcio, que no se ganará hasta la llegada de un nuevo bloque 1.6 TDi
con tecnología common-rail, como demuestran las mejores realizaciones
francesas (dCi en Renault y HDI en PSA). Eso sí, concienciados por las
emisiones de CO2, Seat ha incluido en este motor un filtro de
partículas y ha recalculado unos desarrollos de cambio que han
permitido homologarlo con 120 gramos, lo que significa quedar eximido
del impuesto de matriculación. Esto tiene un importancia suprema en su
versión Diesel, que tiene un precio prácticamente igual al modelo
anterior y, además, viene mejor equipado. El motor 1.9 TDI sigue
ofreciendo curvas vigorosas de par y potencia, pero el exagerado
desarrollo elegido en 5ª lastra la marcha y obliga a dar unos saltos
muy abiertos en los dos últimos cambios, que exigen una atención extra
con el régimen de giro (con una caja de 6 velocidades se hubiera
conseguido un compromiso aceptable), cuando los turbodiesel nos tienen
acostumbrados a realizar una conducción monomarcha y superar
situaciones de cambios de ritmo con una simple mayor presión de
acelerador.
ESFUERZO POR LA CALIDAD
Con el cambio
generacional del nuevo Ibiza, Seat ha puesto también un especial
énfasis en aumentar la calidad general del producto. En el exterior,
los marcados pliegues laterales de la carrocería son un esfuerzo extra
para el proceso de fabricación, por la mayor complejidad de las
estampaciones. Por dentro, la calidad percibida en los materiales
resulta superior. El salpicadero ha recibido en parte de su superficie
un material acolchado más agradable al tacto que los tradicionales
plásticos rígidos. Y el tacto mecánico de todos los mandos interiores
también denota una mejor calidad del producto. Para el verano de 2008
llegará la versión de 3 puertas que, al contrario que la generación
saliente, tendrá una diferenciación de estilo más evidente respecto a
la de 5 puertas.
MÁS IBIZA
Este no es un segmento
para innovar y por tanto el nuevo Ibiza no deja de ser un coche
convencional aunque totalmente moderno. Esto último lo certifica un
equipamiento donde aparecen elementos prácticamente vistos por primera
vez en el segmento, tomados de gamas superiores. Se suma, por tanto, un
avance tan cualitativo como cuantitativo. Es todo un lujo que el
control de estabilidad ESP sea un elemento de serie en toda la gama,
desde el acabado más básico de la versión 1.2i. En él se integra un
asistente de arranque en cuesta (mantiene momentáneamente el freno
activado para dar tiempo a acelerar) que funciona en los dos sentidos
de la marcha.
También incluye un sensor de presión de
neumáticos y los habituales control de tracción (desconectable para
arranques en nieve) y asistente de frenada, que amplifica la fuerza
cuando frenamos rápidamente.
Se han desarrollado unos nuevos
faros bixenón direccionales, que se complementan con los de antiniebla
oficiando como luces de giro. Sensores de aparcamiento, de lluvia,
conexión Bluetooth para el teléfono móvil, toma USB compatible con iPod
y otros dispositivos de almacenamientos de datos son elementos que
empiezan a ser habituales y que se ofrecen aquí.
Por otro lado,
el nuevo Ibiza estrena en las plazas delanteras un airbag lateral de
gran tamaño que da cobertura hasta la cabeza. Se ofrece así una
seguridad completa (y económica) para quien valore sólo las plazas
delanteras. Opcionalmente se ofrece el habitual de cortina que cubre
ambas filas y en este caso se combina con un lateral convencional de
pelvis. El Ibiza también estrena un amplio techo panorámico abatible,
aunque sólo ocupa las plazas delanteras.
Lo mejor y lo peor de: Nuevo SEAT Ibiza 1.9 TDI Sport
Lo mejor
- Comportamiento Y Tacto Dinámico Deportivo
- Equipamiento Disponible. ESP De Serie
- Capacidad Del Maletero
Lo peor
- Ruido Y Vibraciones Del Motor
- Confort De Bacheo Versión Sport
- Escalonamiento Del Cambio