Lo estábamos esperando, y así ha sido: una carrera absolutamente loca. Quizá demasiado. 3 Safety Cars y 15 abandonos ha sido el balance final de un Gran Premio de Australia que ha dominado en todos los sentidos Lewis Hamilton,
con un ritmo muy por encima del resto, y su habitual suerte con las
salidas de los Safetys, que nunca le pillan a contrapié. El doblete de
McLaren, que se ha mostrado como la escudería más en forma vistos los tremendos problemas de fiabilidad de Ferrari, se ha ido a pique con el último Safety Car causado por el accidente de Timo Glock, y al final el podium lo han completado Nick Heidfeld y el debutante en el cajón Nico Rosberg.
Fernando Alonso
ha protagonizado una complicada carrera, considerando que el Safety Car
ha aparecido siempre cuando el español tenía que parar en boxes, pero
pasar en la última mini-carrera a 10 vueltas, sensacional, todo sea
dicho, a Raikkonen y Kovalainen de una tacada para acabar 4º, tras aguantar al final al cohete de Kovalainen, ser pasado en la penúltima vuelta, y repasar a Heikki
en una extrañ maniobra en plena recta, además de aprovecharse del
abandono a última hora de Bourdais (motor Ferrari), es un premio
soberbio.
La verdad es que es muy complicado resumir esta primera carrera del año
en pocas líneas, pero por destacar algo, yo me quedaría por ejemplo con
el gran papel de Rubens Barrichello y el Honda RA108.
El brasileño estuvo siempre en las plazas de puntos, así que con o sin
abandonos, el Honda hubiera puntuado igualmente. No se puede decir lo
mismo del Toro Rosso de Sébastien Bourdais, que pese a empezar su
primera carrera en Fórmula 1 muy dubitativo, aprovechó a la perfección las entradas de los Safety Cars para colocarse 4º a 3 vueltas del final, hasta que su motor Ferrari dijo basta.
Tampoco me gustaría olvidarme de la imprecisa carrera de Kimi Raikkonen,
que con una perfecta salida, se quedó enganchado detrás de Barrichello
durante la primera parte de la misma, y allí empezó a hipotecar sus
opciones a la victoria. Más tarde, dos errores de pilotaje,
el primero de ellos incomprensible desde mi punto de vista (¡para qué
adelantar a Heikki si Kimi iba a entrar en la siguiente vuelta!),
acabaron de hundirlo en la clasificación, hasta que su Ferrari decidió
que la carrera se había acabado, como ya hiciera el F2008 de Massa
bastante antes.
En fin, que han acabado sólo 7 pilotos, aunque se han clasificado 9, y el año ha empezado mucho más movido de lo que nos podíamos imaginar. Por cierto: Heikki Kovalainen pulsó el botón del limitador de velocidad
en su último paso por la línea de meta, momento que aprovechó Fernando
para adelantarlo. A este paso, ese botón puede pasar a la historia.