Uno de los fabricantes que mejores productos ofrece orientados hacia su
uso en familia y con los pasajeros siempre compartiendo protagonismo con el conductor es
Citroën.
Los modelos de la firma gala han logrado el reconocimiento de las
ventas y, en los últimos años, los compactos de corte familiar como
Xsara Picasso han establecido la pauta de la categoría. Desde el
lanzamiento del
Citroen C4 Picasso, la marca del doble chevrón sigue ostentando merecidamente un puesto de liderazgo en el segmento por la
amplitud y el confort de sus modelos.
Su atractivo estético es difícilmente cuestionable, gracias a una imagen moderna, casi futurista, con una silueta muy redondeada
y bien perfilada. Una vez al volante, su interior está pensado para
facilitar no sólo la tarea del conductor al volante, sino también para
proporcionar una placentera vida a bordo de todos sus ocupantes.
Destaca la excelente visibilidad y luminosidad de su habitáculo gracias a una enorme superficie acristalada,
con grandes ventanillas y parabrisas y unos estrechos montantes que
permiten una visión sin apenas puntos muertos. En el caso de contar con
un techo solar panorámico aumenta aún más esta sensación de amplitud.
Distribución peculiar
Otro de los elementos a valorar es la acertada y original ergonomía y disposición de los mandos y controles. La palanca del cambio de marchas está situada en la columna de la dirección, como en los coches americanos, mientras que el freno de mano
ha sido sustituido por uno electromecánico, lo que posibilita una
considerable ganancia de espacio entre los asientos delanteros para
ubicar diversos huecos portaobjetos, incluyendo una guantera
refrigerada. Como peculiaridad, a diferencia de la mayoría de
automóviles, el C4 Picasso incorpora los mandos de la climatización
a la izquierda del conductor, mientras que el acompañante maneja los
suyos desde el lado derecho. Igualmente, los pasajeros de la zona
posterior pueden regular la temperatura también desde unos controles
específicos, lo que permite total independencia a los pasajeros para
adaptar a su gusto la climatización.
También en lo referido a habitabilidad y modularidad,
destaca por sus posibilidades de configuración de los asientos,
desplazables y abatibles a conveniencia. El equipamiento es otro
aspecto enfocado hacia el confort, aunque sin dejar de lado la seguridad:
suspensión neumática, siete airbags –incluyendo de rodillas para el
conductor–, regulador de velocidad, encendido automático de luces,
espejo de vigilancia de niños, etc.
Tándem motor y cambio
La suavidad de su cambio de marchas automático junto con una gran insonorización convierten el espacioso habitáculo casi en un salón rodante. Además, su motor diésel de dos litros de cilindrada y 138 CV
de potencia ofrece una respuesta general eficaz y es capaz de lograr
unas recuperaciones interesantes y una velocidad punta considerable,
rozando los 200 km/h. Sólo las aceleraciones le cuestan un poco más
debido también a la transmisión automática con embrague pilotado que
equipa esta versión. Los consumos, por su parte, se
sitúan en torno a los 7 litros de media a los 100 km. Dado que su
suspensión ha sido calibrada para proporcionar el mayor confort posible
a los pasajeros, la precisión en zonas reviradas no es su fuerte a
pesar de que su agilidad es en general bastante buena.