El modelo que probamos hoy, la Serie 1 de
BMW, estrena dos importantes novedades. La primera, y más llamativa en
un primer momento, es la carrocería coupé, siendo un nuevo propulsor
Diesel de 204 CV el otro gran estreno del compacto alemán.
Hasta la fecha, la Serie 1 de BMW, el modelo más pequeño de la marca
bávara, contaba con una carrocería hatchback, con variante de tres y
cinco puertas. No obstante, los coupés vuelven a ponerse de moda y BMW
ha creado, pensando sobre todo en el mercado estadounidense pero sin
desdeñar al cliente europeo, esta versión coupé que se completa con un cabrio con techo de lona.
Estéticamente no deja indiferente a nadie. Hay muchos que lo adoran
y lo siguen con la mirada y otros, sin embargo, hacen una muesca de
desagrado al contemplarlo. Lo que está claro es que es un BMW por todos
los costados.
Menos centímetros atrás
Estructuralmente es muy
similar a sus hermanos de tres y cinco puertas. Mantiene la batalla
como el esquema de suspensiones de la Serie 1, pero se ha añadido un
tercer volumen, que le permite gozar de una mayor capacidad del
maletero, unos 40 litros más, aunque sacrifica la modularidad y la
comodidad que ofrece una boca de carga más ancha.
En el interior se mantiene el mismo diseño sobrio y similares
dimensiones en las plazas delanteras. Lo que cambia, para mal, son los
centímetros de la zona trasera. Hay dos plazas con las mismas cotas de
anchura y de espacio para las piernas que en la carrocería compacta,
pero, como era de esperar, los ocupantes gozan de menor altura. Así,
cede seis centímetros que se notan bastante y que hacen que un adulto
que mida en torno a 1,80 metros irá con la cabeza rozando el techo.
Otra de las características de esta carrocería es que carece de
marco en las puertas. El aislamiento acústico, aunque no llega al nivel
al de la variante de tres puertas, es bastante bueno, notándose sólo
alguna diferencia cuando rodamos verdaderamente rápido.
Altas prestaciones, bajo consumo
La
otra gran novedad, es una nueva mecánica Diesel de altas prestaciones.
Se trata de un dos litros de cuatro cilindros con 204 CV y hecho en
aluminio que emplea alimentación por raíl común y la tecnología de
doble turbo en cascada.
Su comportamiento es menos explosivo que la variante de 177 CV, pero
es más lineal y progresivo. Su par máximo lo ofrece mucho antes y es
capaz de sacar el coche en sexta velocidad desde apenas 1.000 vueltas
sin tirones ni falta de fuerza.
Las prestaciones son excelentes y los consumos son muy buenos, con un gasto de combustible medio de 7 litros cada 100 km.
En cuanto al comportamiento, el Serie 1 Coupé es un coche fácil de
conducir, predecible en sus reacciones y apto para todo tipo de
conductores. No obstante, echamos de menos una carga mayor de
adrenalina: ¿está domesticado el nuevo modelo de BMW?